domingo, 24 de junio de 2007

San Juan... Buenas noches, buena suerte...


La noche mágica de San Juan predispone a creer todo tipo de leyendas fantásticas, lo mejor es abrir la mente y el espíritu, dejar de ser racional y gozar a fondo con la imaginación y la tradición, la fórmula resultara completamente saludable.

Se puede decir que todo empezó hace cerca de 5 mil años, cuando nuestros antepasados, tan amigos de observar las estrellas, se dieron cuenta que en determinada época del año el Sol se mueve desde una posición perpendicular sobre el Trópico de Capricornio, hasta una posición perpendicular sobre el trópico de Cáncer (la distancia angular del Sol al ecuador de la Tierra es máxima). A estos días extremos en la posición del Sol se les llamó solsticios de invierno y verano, los cuales ocurren los días diciembre 21 y junio 21 respectivamente.

Alrededor de las hogueras la simbología encuentra su máxima expresión, entorno al fuego se canta, se baila, se come y sobretodo se bebe. Cuentan que se abren las puertas del “otro lado del espejo”: se permite el acceso a castillos y palacios encantados, se liberan las mujeres embrujadas, braman los cuélebres (dragones) y vuelan los “cabalos del diablo”, salen a dar un paseo a la luz de la Luna seres femeninos y duendecillos… Ritos y tradiciones, creencias y supersticiones se entremezclan en esta noche mágica, en la que el fuego, símbolo purificador y protector, se convierte en el protagonista. Se salta por encima de las hogueras al grito de “meigas fóra” para espantar los malos espíritus. Se disfruta de la fiesta a través de la gastronomía, de ahí que sean tan populares las “sardiñadas” y churrascadas populares, así como la degustación de chorizos y vino del país, rematándose con la típica queimeda y su conxuro, para alejar los males y ahuyentar los malos espíritus...

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